Por Fernando Romeo, José Antonio de Blas, David Mora, Verena Levy y Bernabé Aguirre

Son numerosos los problemas detectados en el estamento de jueces y árbitros hoy en día. En la FEDME actualmente resulta imprescindible contar con un censo real de los árbitros titulados (Escalada, Carreras, Esquí y NW). Igualmente se necesita una licencia de árbitro para poder ejercer, que incluya un seguro RC amplio y suficiente (CCAA). Asimismo es necesario un control de licencia a primeros de año, en caso contrario, no puede optar a designación. Es obligación del árbitro estar federado a primeros de año. El Comité Técnico de Árbitros no está ejerciendo un papel real como se demanda, y se necesita una mayor transparencia.

En relación a las funciones arbitrales también se detecta una amplia problemática. Los árbitros deben dedicarse exclusivamente a cuestiones de arbitraje deportivo, y no asignarles otras cuestiones que deben ser supervisadas por otras figuras de la FEDME. Dependiendo de las figuras que asistan a la competición, si existe un representante de la FEDME, ha de realizar una valoración general del evento, la cual se ve rubricada por las valoraciones del resto del equipo arbitral, generando una valoración objetiva del mismo y no sesgada por una sola.

En formación es necesario coordinar los currículos formativos y la trasferencia y reconocimiento de la misma para cursar formación de distintas especialidades (contenido común de las especialidades, formación de TD). Así como una formación continua real para los árbitros, valorada adecuadamente. Hay que establecer contenidos objetivos de las necesidades formativas.

En las designaciones se debe establecer un criterio objetivo de puntuación y designación arbitral. Hay que crear formularios de valoración para los árbitros (valoración de la actuación de los otros árbitros). Las puntuaciones para luego establecer las designaciones deben ser independientes, neutrales e imparciales.

Hay que contar con un número suficiente de árbitros por modalidad deportiva y tipo de competición, así como valorar el número real de árbitros necesario para que un árbitro no sobrepase sus tareas. Además es necesario establecer incompatibilidades para la función arbitral (a ejemplo del IFSC). Parece más que oportuna la creación de un comité de designación de árbitros justificado por criterios y rubricado por la dirección técnica de la FEDME. 

La función de un árbitro no es profesional (laboral) en nuestras especialidades, pero si se quiere un colectivo cada vez más profesional (en sus actuaciones) y se le ponen obligaciones para poder ser designado a una prueba, habrá que incentivar la repercusión económica de los arbitrajes. Ejemplo: Un árbitro de escalada, al que se le obliga a estar federado, sacar su licencia de árbitro (si la hubiere), realizar formación continua, asistir a la reunión anual de árbitros, ser valorada su función en las competiciones y llegar a estar 15 horas realizando su labor, no se le puede remunerar con 100€/día.

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