Por Luis Alberto Hernando, Yaiza Miñana y Milo Rodriguez

La situación actual de las carreras por montaña en España ha cambiado en el último lustro, fruto de las expectativas creadas y evolución de la propia modalidad deportiva. En la actualidad, cualquier pueblecito de cualquier comarca de España, organiza una carrera por montaña, siendo importante su repercusión a nivel de ingresos de la propia zona donde se celebra el evento deportivo. Esto es un arma de doble filo, ya que al volumen de carreras que se organizan en España, encontramos mucha disparidad en las propias organizaciones.

La FEDME sigue un protocolo de homologación de las pruebas que quieren cumplir con el Reglamento FEDME y diferenciarse del resto de pruebas que se desarrollan en su entorno, siendo un sello de calidad, que actualmente mantiene un nivel alto en la organización de los mismos. De igual manera, encontramos que muchos eventos deportivos (más de 2.000 carreras en España), aparecen un año y apenas tienen una segunda o tercera edición, siendo su “muerte” por éxito o por no tener relevancia.

En el futuro, tenemos que agrupar las mejores organizaciones en torno a la FEDME y que dichas pruebas puedan formar parte del circuito durante un periodo de 2-3 años.

1 pensamiento sobre “Carreras por montaña trail”

  1. Atención a las carreras por montaña.

    Estoy completamente de acuerdo con quienes opinan que antes de ser corredor por montaña hay que ser montañero, aprender a amar, a conocer y a respetar la montaña. No se trata de desplazar el escenario deportivo, de una maratón urbana, sobre el insufrible e insalubre asfalto, a un escenario natural, y pretender que es lo mismo pero con más oxígeno. La montaña tiene sus riesgos y sus particularidades, muy importantes, que es obligado conocer y respetar.

    Quiero señalar esto porque entiendo que ese PROTOCOLO DE HOMOLOGACIÓN Y SELLO DE CALIDAD con el que pretendemos diferenciar la pruebas deportivas de la FEDME de las organizadas por otras organizaciones o instituciones públicas y privadas, debe reflejar necesariamente el firme compromiso de la Federación con la PROTECCIÓN DE LA NATURALEZA Y LOS SENDEROS.

    Por muy numerosa que sea la participación de corredores de montaña en una actividad de este tipo (que de ser excesivamente alta también podría ser regulada y sujeta a cupos), no creo que los corredores constituyan problema alguno para la protección del medio natural, pero sí es cierto que con frecuencia, es el público aficionado, familiares, amigos, seguidores y curiosos, quienes causan daños y graves destrozos al espacio natural por el que se desarrolla la competición.

    Alguien me comentaba recientemente que en una prueba de este tipo habían prestado muchísima atención a un tramo del sendero que pasaba muy cerca de una zona especial de protección de la flora, con especies vegetales muy frágiles, y que habían señalizado y acordonado el itinerario para que los corredores no se saliesen del sendero y pudieran dañar el espacio que lo rodea, y que todo fue muy bien por parte de los corredores, pero que una parte del público se situó precisamente en la zona de protección especial, y pisoteó y arruinó todo lo que con tanto cariño se quería proteger.

    Confío en que los responsables de los PROTOCOLOS DE HOMOLOGACIÓN Y SELLO DE CALIDAD de estas actividades deportivas, cumplan debidamente con su obligación de PRESERVAR LA NATURALEZA, y conferir con ello un valor añadido a ese sello de calidad que pretendemos.

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