por David Moscoso y Miguel Ángel Ávila

Los deportes de montaña son un aliado natural del desarrollo rural. Siempre lo han sido, desde que las primeras personas se interesaron por el terreno natural de las montañas para escalarlas, en el siglo XVIII. Sin embargo, en la última etapa de la Era moderna el efecto para el desarrollo del medio rural ha tenido mucho más alcance, en tanto que la atracción por el medio natural y rural y por la práctica de los deportes de montaña ha experimentado un crecimiento inusitado.

La FEDME contempla en sus estatutos diferentes modalidades deportivas que encuentran cómo terreno de juego al medio rural. Esa peculiaridad, que le distingue de otro tipo de federaciones deportivas, le ha obligado históricamente a establecer canales de comunicación y coordinación con las administraciones y poblaciones rurales, en aras a desarrollar su actividad con el mayor respeto posible hacia sus habitantes y las actividades económicas
tradicionales. Entre otros tipos de colaboración, una de las más frecuentes es la homologación de senderos locales, senderos de pequeño recorrido o de gran recorrido, que requieren seguir las directrices de esta federación en su señalización, en tanto que entidad con competencias públicas delegadas en el ámbito deportivo.

En ese sentido, la FEDME, a través de sus deportistas, le da vida a las áreas rurales, sobre todo en la protección, difusión y empleo educativo, recreativo y de ocio responsable. Contribuye, a través de sus deportes y sus deportistas, a la diversificación de la actividad económica y el equilibrio territorial del medio rural, así como la dinamización social y la mejora de la calidad de vida de la población rural. Y, a menudo, es agente colaborador en la protección y conservación del medio natural.

Según la Comisión Europea, el papel de los deportes de montaña en el desarrollo del medio rural —a través de modalidades como el senderismo—es clave para la diversificación de la actividad económica y la dinamización social de su población. Se estima en más de 100 millones los practicantes de senderismo en toda Europa. Tal es el impacto económico, que la propia Comisión Europea estima que sólo en Reino Unido el senderismo genera un impacto económico de 6.500 millones de euros al año, a través de sus 30 millones de practicantes asiduos. En España, sólo en comunidades autónomas como Aragón, los deportes de naturaleza y montaña suponen la principal actividad económica asociada al turismo, especialmente a través del esquí y el senderismo, constatando que reciben a 4 millones de turistas al año exclusivamente motivados por este tipo de actividades, y que no sólo practican estos deportes, sino que también realizan turismo patrimonial y rural, se alojan y disfrutan de la gastronomía y la artesanía local.

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