Por Sonia Casas, Miriam Marco, Vicky Vega, Paola Cabestany, Manu Córdoba.

La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) tuvo una importante iniciativa deportiva durante la segunda mitad de la década de los años 90, fruto de la experiencia y el empuje del Grupo de Alta Montaña Español (GAME) que vio como en sus actividades deportivas y concentraciones de alpinismo estival e invernal anuales se promovía y germinaba un gran espíritu alpinístico creando “escuela” entre los más jóvenes.

Por ello, en 1997 cristalizó el diseño de una nueva Planificación Deportiva dentro de la FEDME, la del Equipo de Alpinismo que obtuvo el reconocimiento y el soporte inmediato del Consejo Superior de Deportes al entender que el Alpinismo es una modalidad deportiva que conlleva e incorpora Alto Rendimiento Deportivo y por tanto, también precisa de ayudas y herramientas para su desarrollo como modalidad deportiva 

De esta manera y con este soporte y reconocimiento del Consejo Superior de Deportes, la FEDME en 1998 puso en marcha el proyecto creando el primer Equipo de Jóvenes Alpinistas, siguiendo el ejemplo bien cercano y conocido de la Federación Francesa de la Montaña y la Escalada (FFME) que constituyó con anterioridad un Equipo de Jóvenes Alpinistas bien planificado y estructurado al otro lado de los Pirineos, respondiendo así a la demanda de lo que sería y es, en la actualidad, la columna vertebral de esta Federación: el Alpinismo.

Es necesario marcar una hoja de ruta clara y homogénea en el devenir de los equipos nacionales de alpinismo de la FEDME . Marcar una estructura piramidal entre los equipos territoriales de alpinismo y los equipos nacionales, EEA y EFA (Equipo Español de alpinismo y Equipo femenino de alpinismo respectivamente). 

Las programaciones del EEA y del EFA son trianuales. De esta forma se dispone de dos inviernos completos, para así, a lo largo del periodo tener más posibilidades de poder encontrar condiciones óptimas en todas las disciplinas que engloba el alpinismo invernal. Normalmente se realizan de 6 a 8 concentraciones al año, con una media de 50 a 60 días de actividad. El primer año se incide en la formación ahí donde se advierten carencias. El segundo año se trata de tecnificar lo más posible, sumando cuantos más días de actividad posibles en alta montaña. El tercer año se sigue tecnificando y se culmina el ciclo con una expedición extraeuropea en la que practicar un alpinismo de compromiso y altitud, aplicando cuantos conocimientos se han adquirido y sumando otros nuevos propios de escaladas en estilo alpino a picos de más de 6000 metros.

Relación entre equipos territoriales y el equipo nacional

El objetivo es llegar a una estructura piramidal entre la base (clubs, federaciones), los equipos territoriales y los equipos nacionales; de tal manera que a medio plazo y en un futuro no tan lejano sean realmente los equipos territoriales quienes nutran al equipo nacional de deportistas-alpinistas bien formados en todos los aspectos relacionados con la seguridad y bien tecnificados en todas las disciplinas que abarca el alpinismo. Con una buena base técnica, formativa, deportiva y con una filosofía y línea de trabajo similar. Estos deportistas accederán al equipo nacional donde principalmente van a tecnificar ya que la base de formación y conocimientos teóricos ya la tienen.

Actualmente existen 10 equipos territoriales de alpinismo: Andalucía, Aragón, Cataluña, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco.  

Es importante que los equipos territoriales y autonómicos mantengan una estructura y programación y supervisada por la FEDME y una filosofía común en cuanto a lo ético. Para ello es importante que al menos una vez al año los directores del EEA y EFA se reúnan con los directores de las territoriales para supervisar su línea de trabajo y unificar criterios; las concentraciones Intercentros (se realizan 1 ó 2 veces al año) son el momento oportuno para esto.

No es requisito imprescindible para entrar en los equipos nacionales el haber pasado por los territoriales, pero se valora muy positivamente. El criterio que actualmente están siguiendo las federaciones Extremeña y Navarra se acerca al ideal ya que se empieza a trabajar desde la base con un programa inicial de detección de talentos (esto tan solo utiliza la Extremeña), seguido de 2 programas formativos, hasta los 18 años y otro de tecnificación hasta los 25.

Esta estructura es ambiciosa pero al menos debemos aspirar a que existan 2 de los 3 escalones propuestos en la Federación Navarra antes de que algunos de estos deportistas-alpinistas puedan formar parte de los equipos nacionales. Los grupos de promoción y los equipos territoriales han de ser mixtos, impulsando y facilitando en la medida de lo posible la integración de féminas en estos equipos.

Los equipos nacionales tendrán distinción por sexo ya que en estos prima la actividad y sería difícil homogeneizar el nivel de los integrantes.

A pesar de esto es interesante hacer 2 concentraciones conjuntas entre el EEA y La EFA (una estival y una invernal) a lo largo del ciclo trianual para homogeneizar criterios, compartir experiencias y recibir algo de formación.

Otro apartado que no debemos descuidar como deportistas es la preparación física. En los equipos nacionales es obligatorio realizar un reconocimiento médico al comienzo del ciclo, como deportistas de alto rendimiento que son y una prueba de esfuerzo. Esto también sería muy recomendable para los deportistas de los equipos territoriales. Esta prueba de esfuerzo será analizada por el preparador físico del equipo que marcará de forma individualizada los entrenamientos que deben realizar los deportistas fuera de las concentraciones para mejorar su rendimiento.

1 pensamiento sobre “Equipo de alpinismo”

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