Por Alberto Ayora, Maribel Moreno, Teresa Campuzano, Yaiza Miñana, Lidia Herrero, Rocío Hurtado, Astrid García, Miriam Marco, Paola Cabestany, Sonia Casas, Laura Izquierdo, Reyes de Miguel, Arancha Ortega, Montañeras Adeban, Fini Maestu, Vicky Vega, Elvira González, María Antonia Nerín y Estela Alonso

Existen numerosos estudios científicos que demuestran los beneficios que la actividad física y el contacto con la naturaleza tienen sobre las personas, por lo que la práctica de los deportes de montaña proporcionaría una significativa mejora sobre la salud de hombres y mujeres. Queda patente de esta manera la importancia y el valor que el trabajo de la FEDME puede tener en nuestra sociedad. No obstante, los datos evidencian la existencia de roles y estereotipos de género que condicionan la práctica deportiva de mujeres y hombres.

La igualdad y la no discriminación por razón de sexo, es un principio fundamental proclamado en el artículo 14 de la Constitución española, reconocido en diversos textos internacionales sobre derechos humanos y ratificado por la Unión Europea desde la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam de 1 de mayo de 1999. No obstante y aun siendo plenamente reconocida la igualdad formal ante la ley, y aunque sin duda ha sido un paso decisivo, ha resultado ser del todo insuficiente.

En este marco y con el objetivo de paliar dicha situación nace la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Dicha ley  tiene por objeto hacer efectivo el derecho de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, para alcanzar una sociedad más democrática, más justa y más solidaria. La mayor novedad de esta ley radica en la prevención de las conductas discriminatorias y en la previsión de políticas activas para hacer efectivo el principio de igualdad.

En el ámbito deportivo, la Declaración de Brighton (1994) aparece como el primer documento internacional sobre principios para el fomento del deporte femenino. En el mismo se subraya la desigualdad en participación y en las oportunidades para participar, así como la subrepresentación de las mujeres como dirigentes, entrenadoras y jueces, especialmente en los niveles más altos. Además se apunta que  solo cuando se incluyan en la dirección y en la toma de  decisiones y su buen hacer sirva como ejemplo y modelo, se podrá conseguir la igualdad de oportunidades para las mujeres.

Hemos analizado la situación de la mujer en la FEDME en la actualidad y se ha  llegado a la conclusión de que aunque se ha avanzado bastante en los últimos años, esta desigualdad es todavía palpable en la misma. Conscientes de esta realidad y con franca voluntad de revertirla, esta candidatura liderada por Alberto Ayora y formada por un gran equipo interdisciplinar, ha decidido elaborar  un Plan Estratégico de Mujer y Montaña para la futura FEDME, con el objetivo de aumentar la presencia de las mujeres en todos los estamentos de dicho sistema y contribuir al avance hacia una sociedad más justa e igualitaria.

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